Drogas psicodélicas evaluadas en pacientes terminales: Cerrando un círculo

magic mushrooms

La paliación de la angustia psicológica y existencial en pacientes con cáncer sigue siendo un problema difícil. Los pacientes con cáncer sufren una mayor prevalencia de  ansiedad y depresión:  alrededor de un 30-40% de los pacientes con cáncer la sufren, en comparación con un 7-10% de la población general. Los pacientes con cáncer que sufren de ansiedad o depresión a menudo sufren otros efectos adversos de manera simultánea: mayor demanda de atención médica, mayor dolor, disminución de la calidad de vida y disminución de la supervivencia. Por su parte, la angustia existencial, un síndrome caracterizado por la desesperanza y el desamparo debido a una pérdida de propósito y significado vital, es común entre los pacientes terminales. Hasta la fecha, no existen farmacoterapias aprobadas o intervenciones psicosociales basadas en la evidencia para tratar la angustia existencial.

Los compuestos alucinógenos naturales, descritos por algunos botánicos como “enteógenos” (del griego antiguo: ἔνθεος [entheos- “lleno de dios”] y γενέσθαι [genesthai- “para llegar a ser” o “generar”] tienen propiedades fisiológicas y psicológicas únicas, incluyendo la alteración de la conciencia y la inducción de lo que puede ser descrito como “experiencias místicas”. Los enteógenos han sido utilizados por los chamanes y curanderos espirituales a través de la historia humana en ceremonias religiosas y curativas . Los pueblos indígenas han sabido de los beneficios potenciales para la salud de tales sustancias, incorporando su uso para sanarse, cultivar el bienestar físico y espiritual y, en último lugar buscar la liberación: un estado de libertad que muchos de nuestros mitos y antiguos escritos nos enseñan.

LSD view

En el siglo XX, el LSD fue estudiado en una variedad de enfermedades incluyendo alcoholismo, depresión, trastorno obsesivo-compulsivo, autismo, esquizofrenia y otros. Aunque los estudios eran de mala calidad (según los estándares actuales), fueron innovadores en sus intentos de encontrar algún uso terapéutico para estos nuevos compuestos. Sin embargo, después de la popularización del LSD, Estados Unidos aprobó la Ley de Sustancias Controladas de 1970, colocando tales psicodélicos serotoninérgicos en la Lista 1 de la DEA: “medicamentos sin uso médico actualmente aceptado y con un alto potencial de abuso”. Todos los proyectos de investigación que comenzaban entonces, tuvieron que interrumpirse (1).

Sin embargo, en los últimos años ha surgido un renovado interés por la psilocibina, una triptamina serotoninérgica psicodélica encontrada en los hongós alucinógenos. Numerosos investigadores han comenzado a estudiar el papel de estos poderosos fármacos en el tratamiento de la depresión, la ansiedad y la angustia psico-existencial en pacientes con cáncer terminal de una manera más rigurosa que sus colegas predecesores (2).

Más recientemente, se han publicado dos estudios de Griffiths  (3) y Ross (4) que constituyen hasta la fecha los mayores ensayos controlados y aleatorios estudiando psilocibina como tratamiento de la depresión y la ansiedad en pacientes con cáncer . El diseño de estos estudios fue de doble ciego, aleatorizado, controlado con placebo (dosis baja de psilocibina en el estudio de Griffiths y niacina en el estudio de Ross) con cruce entre ambos grupos del estudio. Se siguió a los sujetos participantes durante meses después de recibir la dosis activa de psilocibina. Los investigadores usaron múltiples herramientas psicológicas validadas y otras herramientas métricas para examinar los resultados obtenidos y evaluar la seguridad del tratamiento. Los objetivos primarios en ambos estudios fueron estudiar la depresión y ansiedad. Los objetivos secundarios fueron muy variados e incluyeron medidas para evaluar la espiritualidad, la angustia existencial, la ansiedad frente a la muerte, la trascendencia de la muerte, la experiencia mística y la calidad de vida. Los grupos de intervención y control de psilocibina recibieron psicoterapia guiada durante el seguimiento de la intervención.

Ambos estudios demostraron que una sola dosis “alta” de psilocibina (~ 0.3 mg/kg) puede administrarse con seguridad a pacientes con trastornos psicológicos relacionados con el cáncer (ansiedad y depresión). El efecto sobre la depresión y la ansiedad en ambos estudios fue rápido, clínicamente significativo y sostenido durante al menos semanas (cinco a siete semanas, respectivamente, antes del cruce entre los grupos del estudio) y posiblemente más largo (seis a seis meses y medio después del cruce). Si se confirman estos hallazgos o se demuestran otros efectos terapéuticos en estudios controlados aleatorios amplios en una población diversa de pacientes, la clasificación de la psilocibina como medicamento de la Lista 1 debe ser cuestionada. Por otro lado, esta reducción rápida y sostenida de la depresión y la ansiedad con una sola dosis de un compuesto psicoactivo (combinado con psicoterapia dirigida) es un resultado muy diferente a cualquier otro obtenido hasta la fecha en psiquiatría. El ejemplo más cercano es el efecto inmediato que la ketamina ha demostrado tener en el tratamiento de la depresión refractaria (5). Sin embargo, incluso en el caso de la ketamina, el efecto perdurable dura unos días o quizás semanas, no semanas o meses.

Aunque los objetivos primarios de los estudios no incluyeron la angustia existencial, los estudios mostraron una mejoría en esta alteración que perduró durante semanas y quizá meses. De hecho, cuando se considera la falta de evidencia para el tratamiento de la angustia psico-existencial así como el dilema ético suscitado por el uso de sedación intermitente o terminal para el malestar existencial refractario y/o severo, la psilocibina puede ofrecer una modalidad terapéutica potencial que ofrecer a los pacientes antes de embarcarse en una decisión final y éticamente controvertida. Por último, uno de los hallazgos más interesantes de estos dos estudios es el vínculo entre las experiencias espirituales inefables y nuestra capacidad para el bienestar psicológico. Esto puede apuntar a un modelo terapeútico para la depresión y la ansiedad que hasta ahora no se ha considerado: intervenciones que despiertan nuestra capacidad innata de trascender.

El potencial de los enteógenos para despertar nuestro “yo espiritual” (latente) a través de una experiencia de tipo místico puede ser más prometedor para los pacientes de cáncer que sufren de humor depresivo y ansiedad que los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, que hasta la fecha no han mostrado resultados convincentes en pacientes con cáncer. Un retorno a los enteógenos para el tratamiento del sufrimiento psico-existencial puede indicar que la medicina ha cerrado a un círculo, abrazando el enfoque más antiguamente conocido para curar nuestras agonías: “ser inspirados por los dioses”.

Artículo traducido y resumido a partir de:

https://doi.org/10.1177/0269881116675761

Referencias:

  1. Grof S, Goodman LE, Richards WA, . (1973) LSD-assisted psychotherapy in patients with terminal cancer. Int Pharmacopsychiatry 8: 129–144.Anquinet L, Rietjens J, van der Heide A, . (2014) Physicians’ experiences and perspectives regarding the use of continuous sedation until death for cancer patients in the context of psychological and existential suffering at the end of life. Psychooncology 23: 539–546.
  2. Grob CS, Danforth AL, Chopra GS, . (2011) Pilot study of psilocybin treatment for anxiety in patients with advanced-stage cancer. Arch Gen Psychiatry 68: 71–78.
  3. Griffiths R, Johnson MW, Carducci MA, . (2016) Psilocybin produces substantial and sustained decreases in depression and anxiety in patients with life-threatening cancer: a randomized double-blind trial. J Psychopharmacol 30: 1181-1197
  4. Ross S, Bossis A, Guss J, . (2016) Rapid and sustained symptom reduction following psilocybin treatment for anxiety and depression in patients with life-threatening cancer: a randomized controlled trial. J Psychopharmacol 30: 1165-1180.
  5. Zanos P, Moaddel R, Morris PJ, . (2016) NMDAR inhibition-independent antidepressant actions of ketamine metabolites. Nature 533: 481–486.

 

 

You may also like...

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

49 + = 59

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies