Os penis: El tamaño es dependiente del aguante.

erect penis

El báculo, aparte del arma de un obispo, es el nombre que recibe el hueso del pene. Aparece en mamíferos (incluyendo a los primates) de todo el planeta, pero varía tanto en términos de longitud y presencia que se describe como el hueso más diverso que existe. Puede ser tan largo como un dedo en ciertos monos, o medir más de medio metro en la morsa. Pero el macho humano lo ha perdido por completo. Y los investigadores están un poco perplejos. O acomplejados.

Impulsados por las extraordinarias diferencias en la longitud del hueso del pene que se encuentran en el reino animal, los científicos se propusieron reconstruir su historia evolutiva, estudiando su aparición en los mamíferos a lo largo de la historia. De esta forma, se ha descubierto que el hueso del pene evolucionó en mamíferos hace más de 95 millones de años y estuvo presente en los primeros primates que surgieron hace unos 50 millones de años. A partir de ese momento, el baculum se hizo más grande en algunos animales y más pequeño en otros.

Los autores del estudio (del University College de Londres), encontraron que la longitud del hueso del pene era más larga en los machos de aquellas especies que siguen una estrategia de cópula con “intromisión prolongada”, en los que el acto de penetración dura más de tres minutos y prosigue tras la eyaculación. Esta estrategia favorece el éxito reproductivo del macho involucrado en la cópula de dos formas: Por una parte, mantiene a la hembra alejada de otros machos durante unos minutos cruciales para que, si la hembra ya ha ovulado, ocurra la fertilización. Por otra parte, en algunas especies, la propia cópula induce la ovulación así que prolongarla favorece el éxito reproductor del macho que es capaz de soportar esta intromisión prolongada. Según los autores del trabajo, el hueso del pene (que se fija en la punta del pene y no en la base) proporciona soporte estructural para los machos que se ven comprometidos en la intromisión prolongada.

Los seres humanos pueden haber perdido su Os penis cuando la monogamia emergió como la estrategia reproductiva dominante en el Homo erectus (hace aproximadamente 1.9 millones de años). En las relaciones monógamas, el macho no necesita pasar mucho tiempo penetrando a la hembra, porque no es probable que sea interrumpido por otros competidores. Además, en la especie humana la ovulación no depende de la cópula.

Por mucho que nos duela, los humanos no somos precisamente “atletas de la cópula”.

Referencia:

http://dx.doi.org/10.1098/rspb.2016.1736

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